Citas Citables


  • Lucio Anneo Séneca, Cartas a Lucilio, Carta LXXXIV, "Del leer y del escribir y sobre el plagio",  (siglo I d.C)

"Debemos imitar, como se nos exhorta, a las abejas, que vagan de un sitio a otro y escogen las flores apropiadas para elaborar la miel y luego disponen y aderezan en panales todo lo que recogieron (...) Hagamos esto mismo en lo que alimenta nuestro pensamiento, no consintiendo que ninguna de las cosas que tomamos se quede igual, a fin de que deje de ser de otro. Digerámoslas, porque de otra manera irán a depositarse en la memoria, no en el entendimiento. Asimilémoslas fielmente y hagámoslas nuestras a fin de que su multiplicidad se convierta en unidad, como se hace un solo número de muchos cuando una suma reune cantitades más pequeñas y desiguales. Haga esto nuestra alma; oculte todos los elementos de los que se nutrió y muestre solamente lo que con su industria ha elaborado. Y aunque se transparentara la semejanza de alguno que haya entrado muy profundamente en tu admiración, quiero que te lo asemejes como un hijo, no como una réplica. La réplica es cosa muerta. ¿Pues acaso no se ha de rastrear de quién es el estilo que imitas, de quién el razonamiento,  de quién son las sentencias? Creo que en ciertos casos ni aún puede rastrearse, cuando es poderososo el entendimiento del que, tomando las ideas del modelo que escogió, supo imprimirles su cuño para que todas tendieran a la unidad.

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  • Quintus Aurelius Symmachus (siglo IV d.C) 

Oratio publicata, res libera est”: Lo publicado pertenece a todos.

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  • Juan del Encina (1468-1530), Arte de poesía castellanaedición de F. López Estrada en Las poéticas castellanas de la Edad Media, Madrid, Taurus, 1984

Quanto más que claramente parece en la lengua ytaliana aver avido muy más antiguos poetas que en la nuestra, assí como el Dante y Francisco Petrarca y otros notables varones que fueron antes y después, de donde muchos de los nuestros hurtaron gran copia de singulares sentencias; el qual hurto, como dize Virgilio, no debe ser vituperado, mas dino de mucho loor quando de una lengua en otra se sabe galanamente cometer. Y si queremos arguyr de la etimología del vocablo, si bien miramos, "trobar" vocablo italiano es, que no quiere decir otra cosa "trobar" en lengua italiana sino "hallar"".

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  • Juan Luis Vives (1492-1540) en Opera [1555], trad.E. Asensio, citado por A. García Galiano, La imitación poética en el Renacimiento, pág. 328, Univesidad de Deusto, Kassel, 1992: 

¿Cómo podrán correr, si es necesario, o cómo simplemente andar quienes tienen siempre que poner el pie en la huella ajena, no de otra manera que lo hacen los niños que juegan con le polvo? Pero, ¿por qué dije que ellos siempre imitaban si no saben lo que es imitar? Imaginan que imitar es hurtar, tomar bajo cuerda retazos de frase o de materia o de argumentos para con ellos coser centones y hacer de su obra labor de taracea".

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  • Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616) "Privilegios, ordenanzas y advertencias que Apolo envía a los poetas españoles" en Adjunta al Parnaso [1614], edición de las Obras Completas de Miguel de Cervantes, publicadas por Florencio Sevilla Arroyo y Antonio Rey Hazas CENTRO DE ESTUDIOS CERVANTINOS. 1993-1995. Texto electrónico.

    Privilegios, ordenanzas y advertencias que Apolo envía a los poetas españoles 
    "Es el primero, que algunos poetas sean conocidos tanto por el desaliño de sus personas como por la fama de sus versos. (...)
    Ítem, se ordena que todo poeta, de cualquiera calidad y condición que sea, sea tenido y le tengan por hijodalgo, en razón del generoso ejercicio en que se ocupa, como son tenidos por cristianos viejos los niños que llaman de la piedra. (...)
    Ítem, que todo buen poeta pueda disponer de mí y de lo que hay en el cielo a su beneplácito; conviene a saber: que los rayos de mi cabellera los pueda trasladar y aplicar a los cabellos de su dama, y hacer dos soles sus ojos, que conmigo serán tres, y así andará el mundo más alumbrado; y de las estrellas, signos y planetas puede servirse de modo que, cuando menos lo piense, la tenga hecha una esfera celeste.
    Ítem, se advierte que no ha de ser tenido por ladrón el poeta que hurtare algún verso ajeno y le encajare entre los suyos, como no sea todo el concepto y toda la copla entera, que en tal caso tan ladrón es como Caco.(...)"

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  • Padre Benito Jerónimo Feijoo, (1676-1764), Cartas eruditas y curiosas (1753)

"(...) Pero esto aparte, pues es verisímil que V. mrd. no halle a mano autor alguno vivo de ilustre nota en quien estrenarse, lo que le ruego eficacíssimamente, y aun le encargo sobre ello gravemente la conciencia, es, que sea, que alto, que humilde, que esclarecido, que obscuro el autor sobre quien determine exercitar su crítica, se abstenga de la vilíssima torpeza de levantar falsos testimonios, assí al que impugne, como a los que para impugnarle cite. Que por desgracia de nuestra literatura se practica no muy poco en esta era. Con qué conciencia se hace esto, no lo alcanzo. Truncar passages, omitir voces que declaran el verdadero sentido de las cláusulas, para atribuirles uno falso; suponer letura de libros que nunca se han visto, ni aun por el pergamino, alegándolos contra el autor que se impugna; imponer a este, que es el plagiario, sin haver visto jamás ni aun dos renglones que haya copiado de otro, y todo ello con el fin de despojarle de la buena fama que ha adquirido, ¿son venialidades que se quitan con agua bendita? El crédito que con su aplicación y talentos ha ganado alguno de autor original, ingenioso, sincero y erudito, ¿no es un bien grandemente apreciable? Sin duda. Luego procurar arruinárselo con imposturas, nunca puede evadirse de pecado grave. Acaso uno, u otro se podría disculpar por el capítulo de ignorantes; pero quando alguna passión anima la pluma, muy de temer es, que para la ofensa entre mancomunada la mala disposición de la voluntad con el corto alcance de la razón.
Si V. mrd. gustare de estas admoniciones, buen provecho le hagan. Y si no gustare sino de gobernarse por su capricho, también deseo que le haga buen provecho, aunque lo juzgo algo difícil. En todo acontecimiento, por mi voto, gozará V. mrd."


  • Tomas de Iriarte (1750-1791), en Fábulas Literarias (1782): 

-Fábula XV - La avutarda
(Muy ridículo papel hacen los plagiarios que escriben centones.)
"De sus hijos la torpe avutarda,/ el pesado volar conocía,/deseando sacar una cría/ más ligera, aunque fuese bastarda./ A este fin muchos huevos robados/ de alcotán, de jilguero y paloma,/ de perdiz y de tórtola toma/y en su nido los guarda mezclados./ Largo tiempo se estuvo sobre ellos./ Y aunque hueros salieron bastantes/produjeron por fin los restantes/ varias castas de pájaros bellos./La avutarda mil aves convida/por lucirlo con cría tan nueva;/sus polluelos cada ave se lleva,/ y hete aquí la avutarda lucida./Los que andáis empollando obras de otros,/ sacad, pues, a volar vuestra cría./ Ya dirá cada autor: «Esta es mía.»/Y veremos qué os queda a vosotros".


  • Rafael Leal, Obsequios de Córdoba a sus Reyes, ó Descripción de las demonstraciones públicas de amor y lealtad que Córdoba tributó a nuestros Católicos Monarcas (1796): 

"Tampoco deberán levantar contra mi el grito aquellos, que al advertir en una obra poetica un verso, ó un pensamiento, que se halla en otra, ó cierta semejanza entre algunos rasgos del plan de un poema, y los del plan de otro, al punto claman, que el autor es un copista, ó un plagiario.Porque si esto bastó para condecorar á qualquiera con tan honrosos titulos:Virgilio, que ha tomado mucho de Homero, que ha trasladado algo de Apolonio, y ha insertado á la letra en sus Eglogas versos de Teocrito, será un solemne plagiario. La Eneida, la Jerusalen Libertada, la Henriada, y aun las originalisimas Lusiadas, y el Paraiso Perdido serán copias;y Virgilio, Tasso, Voltaire, Camoens y Milton serán copistas y plagiarios".

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  • Mariano José de Larra (1807-1844), "Don Timoteo o el literato" (1833) en Fígaro. Colección de artículos dramáticos, literarios y de costumbres

"¿Hasta cuándo, pues, esa necia adoración a las reputaciones usurpadas? Nuestro país ha caminado más deprisa que esos literatos rezagados; recordamos sus nombres que hicieron ruido cuando, más ignorantes, éramos los primeros a aplaudirlos; y seguimos repitiendo siempre como papagayos: "Don Timoteo es un sabio". ¿Hasta cuándo? Presenten sus títulos a la gloria y los respetaremos y pondremos sus obras sobre nuestra cabeza. Y al paso que nadie se atreve a tocar a esos sagrados nombres que sólo por antiguos tienen mérito, son juzgados los jóvenes que empiezan con toda la severidad que aquéllos merecerían. El más leve descuido corre de boca en boca; una reminiscencia es llamada robo; una imitación plagio, y un plagio verdadero intolerable desvergüenza. Esto en tierra donde hace siglos que otra cosa no han hecho sino traducir nuestros más originales hombres de letras". 

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  • Mariano José de Larra (1807-1844), "De las traducciones" (1836) en Fígaro. Colección de artículos dramáticos, literarios y de costumbres

"Nuestro teatro moderno no carece de buenos traductores. Entre todos se distingue Moratín: nótese cómo en El médico a palos españoliza una comedia, producción no sólo de otro país, pero hasta de una época muy anterior; hace con ella el mismo trabajo que Molière había hecho con Terencio y Plauto, y que Plauto y Terencio habían hecho sobre Menandro. No era Marchena tan superior en este trabajo, porque no era Marchena poeta cómico, pero merece un lugar distinguido entre los traductores. Gorostiza fue menos delicado, si tan buen traductor, porque alcanzó un tiempo en que era más fácil revestirse de galas ajenas; y así, sin que queramos decir que siempre fue plagiario, muchas veces no vaciló en titular originales sus piraterías.

Posteriormente la traducción fue entre nosotros una necesidad: careciendo de suficiente número de composiciones originales, hubo de abrirse la puerta al mercado extranjero, y multitud de truchimanes con el Taboada en la mano y valor en el corazón se lanzaron a la escena española.

El vaudeville, género de composición dramática puramente francés, fue una mina inagotable; género complexo, verdadero melodrama en miniatura, así participa de la ópera como de la comedia; hijo de las costumbres francesas, bástale su diálogo diestramente manejado y erizado de puntas epigramáticas; esto, y algunos casos monótonos que giran casi siempre sobre temas semejantes, bastan a adornar una idea estéril que pocas veces produce más de una o dos escenas medianamente cómicas".


  • El Cucalambé (Juan Cristóbal Nápoles Fajardo, 1829-1859?), Poesías completas, edición a cargo de Jesús Orta Ruiz, Editorial de Arte y Literatura (La Habana), 1974: 

SIETE VERDADES (1849)

A todo literato que es plagiario
Opino que lo zurren como a un quinto,
Y el ministro que juega al par y pinto
Suele luego jugar lo del Erario.

La cabeza de todo Secretario
Viene a ser un confuso laberinto,
Y abogado que toma vino tinto
Vende luego su cliente a su contrario.

Una mujer coqueta es una arpía,
Y es un ruin badulaque, es un bolonio
El que encomia su vil coquetería.

Y llevar una suegra al matrimonio
que nos muela de noche y todo el día
Es llevar por los cuernos al demonio.


  • Rafael María Baralt (1810-1860), Poesías, Universidad del Zulia (Maracaibo), 1964:

A un plagiario (1848-1853).

Tranquilízate, amigo: tus escritos
libres están de crítica y censores:
ignorante en los clásicos autores
se mostrará quien no los precie a gritos.

Convienen de buen grado los peritos
en llamar a tus versos lindas flores;
y añaden que recuerdan sus olores
a nuestros padres del Parnaso invitos.

Yo de mí se decir que a Garcilaso,
León, Rioja en tus escritos veo
y también a la estrella sin ocaso

divino Herrera, el hispalense Orfeo.
¿Mas qué mucho, Julián, si a cada paso
sus versos copias, y sus versos leo? 

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  • Manuel Bretón de los Herreros (1796-1873), Poesías, Imprenta Miguel Ginesta, Madrid, (1884)

A un plagiario.


No hay que decir a Facundo
Que estudie buenos modelos.
Si los sabe de memoria!
Testigos todos sus versos.

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"Entre los pecados y vicios de las buenas letras, el peor, a los ojos de los humanistas hombres de bien, es, sin duda, el que llamamos plagio o robo de pensamientos y discursos. Crisipo en la antigüedad era maestro tan sin escrúpulo, que tomaba lo suyo donde lo encontraba; y suyo era, en su concepto, lo bueno, lo grande que los filósofos alcanzaban a idear y expresar en la academia, el pórtico o el liceo. Corneille, en nuestros tiempos, ha tomado con admirable franqueza de los autores cuanto ha sido de su gusto y lo ha vendido por original. Ni en el filósofo antiguo ni en el poeta moderno acredita eso pobreza de inteligencia, sino así una como familiaridad y confianza, mediante las cuales los bienes de sus amigos son como suyos, y por tanto buenos para el uso propio.(...)

Las prendas que tomaban Crisipo y Corneille eran, sin duda, más elegantes y valiosas; pues yo supongo que no habrán ido a enriquecer sus obras con arandeles y argamandeles teológicos que los hubieran vuelto ridículos por extremo. Escritores hay tan sin género de aprensión, que ni siquiera se toman la molestia de dar otra forma a las alhajas que saltean; donde otros están haciendo memoria y averiguando consigo mismos si tal idea no pertenece a tal filósofo, si este pensamiento no lo expresó ya ese historiador o poeta. «La verdad es común a todos, -dice uno que se burla de los que le acusan de plagiario: -el que la dice antes, no le quita a nadie el derecho de decirla después». Con la autoridad del viejo gascón, el filósofo de los Ensayos ahora poco mencionado, pudiéramos prohijar o repetir ciertas cosas que cuadran con nuestra índole; mas entre el crear y el imitar, entre el tener y el coger, entre el producir y el pedir, la palma se la llevará siempre el ingenio rico y fecundo que halla cosas nuevas, o reviste las conocidas de tal modo que vienen a parecer originales y sorprendentes. La imaginación no es más que la memoria en forma de otra facultad: si esta es ocurrencia nuestra o puro recuerdo antiguo y confuso, no lo sabemos; mas como no somos de los que toman su bien en donde lo hallan, hemos querido advertirlo en orden a la materia de este capítulo. Pongamos que la idea es de autor antiguo o moderno; ¿quién nos quitaría a nosotros el poder de amplificarla y desenvolverla según el caudal de nuestras facultades? Sí, la imaginación es la memoria, la memoria tergiversada de tal modo, que no se conoce ella misma: imaginación es memoria cuyos mil eslabones rotos y dispersos va tomando la inteligencia y acomodándolos de manera de formar con ellos imágenes nunca vistas, las cuales son anagramas de las vistas y conocidas (...)".

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  • Juan Valera (1824-1905) Carta a Marcelino Menéndez Pelayo del 27 de Junio de 1891, Miguel Artigas Ferrando y Pedro Sainz Rodríguez, Espasa-Calpe (Madrid), (1946): 

"Imaginemos que España es en el día tan poderosa como Inglaterra y que Inglaterra está postrada y decaída como España, y comparemos a Lope y Shakespeare. Este último será considerado como un bárbaro plagiario, lleno de extravagancias y desatinos, insufrible por su mal gusto y su culteranismo, pesadísimo de leer y sólo estimable por algunos aciertos en medio de tantos errores, por algunas perlas escondidas en el basurero de sus obras. En cambio, Lope pasaría por mil veces más ingenioso, más fecundo más ameno, más elegante, menos disparatado y defectuoso, etcétera, etc. Shakespeare se quedaría tamañito al lado de Lope. Todo esto, hasta cierto punto, estaría bien. Lo insostenible seria el decir en absoluto que los graves defectos y lunares de aquellos poetas, propios tal vez e inevitables en su tiempo, son en todos los tiempos maravillosos primores y virtudes que conviene imitar. La aplicación de esto a las cuestiones políticas y religiosas es clara y no tengo para qué hacerla".


  • Ángel Ganivet (1865-1898) Los trabajos del infatigable creador Pío Cid (1898):
-"(...) Se titula El médico de los pobres: consejos prácticos y recetas útiles para la curación de las pequeñas dolencias que no exigen la asistencia facultativa.

-Y eso ¿cómo va usted a componerlo? -preguntó Gandaria, casi espantado.

-Es lo más fácil del mundo -contestó Pío Cid-. Es más obra de tijera que de pluma, porque la mayor parte de esos consejos y de esas recetas están en libros impresos; lo único original será la manera de elegir y de ordenar los materiales y la claridad en la redacción, a fin de que hasta la gente más torpe comprenda y pueda utilizar el librito. En esta clase de obras ocurre como con los diccionarios: la mejor es la última, porque se tiene a la vista las anteriores. Exponiendo la doctrina en forma diferente, no hay peligro de que se nos acuse de imitación ni plagio, pues este saber vulgar y práctico es, como los idiomas, el tesoro de la humanidad entera, y a todos nos pertenece y todos podemos servirnos de él en provecho propio o de la comunidad.

-Mucho me alegra -dijo Gandaria- verle a usted tan metido en labor, aunque por otra parte lo sienta, puesto que ahora no podrá usted perder el tiempo en los coloquios agradables a que me había usted acostumbrado. Sin ir más lejos, hoy venía a consultar a usted sobre un asunto que me interesa mucho; pero lo primero es lo primero: lo dejaré para mejor ocasión.

-Ese es un exceso de precaución -replicó Pío Cid-, pues yo no pienso dedicar a estos trabajos más que las horas que antes perdía en la oficina, y lo mismo me da escribir por la mañana que por la noche. Cuando entre en el comentario histórico tendré que molestarme algo; pero ahora voy a escribir de un tirón el filosófico, que es cosa de coser y cantar(...)".

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  • Henry de Montherlant (1896-1972)
"La ignorancia y la incultura de mis compatriotas es hoy en día tan grande que se pueden introducir en las obras propias páginas enteras de un autor clásico sin que nadie se percate de ello (y diría incluso que "capítulos enteros", si se trata, esencialmente, de autores de la antigüedad graco-latina) (...) Ya ve que, de este modo, se resuelven todas las dificultades de la creación literaria para los autores franceses, dado que, de ahora en adelante, les bastará con tomar prestado en abundancia a sus predecesores el día en que no tengan nada que decir, con una impunidad casi total" (Citado en Les plagiaires. Le nouveau dictionnaire, Roland de Chaudenay, Perrin, Paris, 2001).

  • Jorge Luis Borges (1899-1986), en El idioma de los argentinos (1928): 

Confieso —no de mala voluntad y hasta con presteza y dicha en el ánimo— que algún ejemplo de genialidad española vale por literaturas enteras: don Francisco de Quevedo, Miguel de Cervantes. ¿Quién más? Dicen que don Luis de Góngora, dicen que Gracián, dicen que el Arcipreste. No los escondo, pero tampoco quiero acortarle la voz a la observación de que el común de la literatura española fue siempre fastidioso. Su cotidianería, su término medio, su gente, siempre vivió de las descansadas artes del plagio".

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  • Lepoldo Marechal (1900-1970),  "Viaje a Cacodelphia, Libro VII", en Adán Buenosayres (1948), (edición a cargo de F. Colla et alii para ALLCA XX, Madrid, 1997): 

Y agregó ponzoñosamente:/ -Aunque su exposición acuse lecturas recientes de cierto metafísico galo.../ Al oir aquellas palabras , el astrólogo enrojeció visiblemente, y no de vergüenza, según afirmaba luego, sino de justa indignación./-Vea, señor -le dijo tartamudeando-, si utilicé un esquema de otro, ¡y nada más que un esquema!, lo he revestido en cambio de una carnadura bastante original. Por otra parte ahora viene lo de mi cosecha" (Página 409).

"-(...)ya que las pregonan los escritos sublimes con que este señor ha deslumbrado al orbe, y su pasmosa erudición en las ciencias humanas y divinas, que lo han convertido en un cuco de las Universidades./-¡Un cuerno! -gritó aquí la mitad calumniadora-. Es el plagiario menos hábil que se ha visto desde la invención de la escritura; y lo demostré hasta la saciedad en las cartas anónimas que, disfrazando modestamente mi letra, escribí a los directores de diarios y a los gerentes de las casas editoras. Además, la que se atribuye a este siniestro personaje es una erudición de segunda mano, aquirida en malas ediciones españolas y en horribles traducciones francesas: una ensalada rusa de conocimientos, que, gracias a su fácil memoria, sirve a este quídam para realizar una simulación de genio que le hace recorrer toda la gama del ridículo". (Página 499).

"-¡Usted ha ojeado mis apuntes! -me gritó-. Más de una vez lo he soprendido metiendo las narices en mis papeles./-¡Ojo de Baal! -protesté yo-. ¡Eso es una calumnia!/ El filósofo gruñó un instante su desconfianza:/ -¡Hum! -regonzó, como para sí-. ¡Estos mulatos le plagian a uno hasta la manera de caminar! (Página 529).

"-(...)No diré ahora el cúmulo de lloros, exaltaciones y desvelos que arrojó sobre mí el eclipse de aquella mujer, ni la suerte de adoración a que me di luego al releer y venerar sus poemas admirables escritos en papel rosa. Años después, al frecuentar la siniestra Casa de los Libros, supe que los versos de Dolores pertenecían a Gustavo Adolfo Bécquer; y la perdoné sinceramente desde el fondo de mis recuerdos. lo que todavía no le he perdonado a Dolores es que su misteriosa desaparición (aquella que me había hecho soñar con un rapto de ángeles) respondiera, según me advirtieron después, a su interesado y súbito matrimonio con un obeso importador de vinos" (Página 551). 

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  • Ernesto Sabato (1911- ), El escritor y sus fantasmas (1963), pág. 17-18, Seix Barral, Barcelona, (2004)

(...) ¿Qué, quieren una originalidad absoluta? No existe. Ni en arte ni en nada. Todo se construye sobre lo anterior, y en nada humano es posible encontrar la pureza. Los dioses griegos también eran híbridos y estaban "infectados" de religiones orientales o egipcias. También Faulkner proviene de Joyce, de Huxley, de Balzac, de Dostoievsky. Hay páginas de El Ruido y la furia que parecen plagiadas del Ulises. Hay un fragmento de El molino del Floss en que una mujer se prueba un sombrero frente a un espejo: es Proust. Quiero decir el germen de Proust. Todo lo demás es desarrollo. Desarrollo genial, casi canceroso, pero desarrollo al fin. Lo mismo pasa con Bartleby, que prefigura Kafka. Para qué vamos a hablar de nosotros: Sarmiento está "infectado" de Fenimore Cooper, Shakespeare, Chateaubriand y Lamartine; pero a pesar de todo es capaz de asimilar todo ese material extranjero para darnos una gran obra americana. Ahora está de moda hablar aquí de Arlt: todo él está moldeado por Dumas, Sue, Gorki, la picaresca española, Dostoievsky, Paul de Kock. ¿Y qué podríamos decir del lenguaje? Formidable herencia cultural que no sólo no podemos sino que no debemos negar, pero que como toda herencia cultural es enriquecida por los herederos de genio; y no es poco decir que el castellano de hoy tuvo su mayor empuje en el siglo XIX por obra de creadores americanos como Sarmiento y Martí, así como Darío fue su amo indiscutido a comienzos del sigo XX".

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  • Gillerno Cabrera Infante (1929-2005), en Tres Tristes Tigres (1967), pág. 359, ed. Seix Barral, Barcelona, 2005: 

No, literatura es esta Obra Maestra Posible: Habría que escribir Rojo y Negro de nuevo, página tras página, línea a línea, frase por frase, palabra sobre palabra, letra a letra. Habría, inclusive, que poner los puntos y las comas sobre puntos y comas, en el mismo sitio, evitando los puntos y comas con sumo cuidado. Habría que colocar los puntos de las íes (y de las jotas, dije yo) sobre las íes, sin desplazar los puntos de origen. Quien hiciera esto y escribiera un libro radicalmente distinto, igual pero diferente, tendría la Obra Maestra. Quien firmara este libro (Pierre Menard, interrunpí yo -Arsenio no se contrarió sin que dijo: ¿Tú también creíste que era eso!) Con el nombre (hizo una pausa borgiana) de Stendhal, tendría la Obra Maestra Total."

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  • Augusto Roa Bastos (1917-2005), "Nota final del compilador" en Yo el supremo (1974)

Esta compilación ha sido entresacada —más honrado sería decir sonsacada— de unos veinte mil legajos, éditos e inéditos; de otros tantos volúmenes, folletos, periódicos, correspondencias y toda suerte de testimonios ocultados, consultados, espigados, espiados, en bibliotecas y archivos privados y oficiales. Hay que agregar a esto las versiones recogidas en las fuentes de la tradición oral, y unas quince mil horas de entrevistas grabadas en magnetófono, agravadas de imprecisiones y confusiones, a supuestos descendientes de supuestos funcionarios; a supuestos parientes y contraparientes de El Supremo, que se jactó siempre de no tener ninguno; a epígonos, panegiristas y detractores no menos supuestos y nebulosos.
Ya habrá advertido el lector que, al revés de los textos usuales, éste ha sido leído primero y escrito después. En lugar de decir y escribir cosa nueva, no ha hecho más que copiar fielmente lo ya dicho y compuesto por otros. No hay pues en la compilación una sola página, una sola frase, una sola palabra, desde el título hasta esta nota final, que no haya sido escrita de esa manera."

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  • Julio Cortázar (1917-1982), La vuelta al día en 80 mundos (1967):

“Se habrá advertido que aquí las citas llueven, y esto  no es nada al lado de lo que viene o sea casi todo. En los ochenta mundos de mi vuelta al día hay puertos, hoteles y camas para cronopios, y además citar es citarse, ya lo habrán dicho y hecho más de cuatro, con la diferencia de que los pedantes citan porque viste mucho, y los cronopios porque son terriblemente egoistas y quieren acaparar a sus amigos, co o yo a Lester y Man Ray y los que seguirán, Robert Lebel por ejemplo, que describe perfectamente este libro cuando dice: "Todo lo que usted ve en esta habitación o, mejor, en este almacén, ha sido dejado por los locatarios anteriores; por consiguiente no verá gran cosa que me pertenezca, pero yo prefiero estos instrumentos del azar. La diversidad de su naturaleza me impide limitarme a una reflexión unilateral y, en este laboratorio cuyos recursos someto a un inventario sistemático y, bien entendido, en sentido contrario al natural, mi imaginación se expone menos a marcar el paso" [Robert Level, La double vue] Yo hubiera necesitado más palabras, es seguro”.


  • Julio Cortázar (1917-1982), "Diario para un cuento" en Deshoras (1981)

(No me acuerdo, cómo podria acordarme de ese diálogo. pero fue  así, lo escribo escuchándolo, o lo invento copiándolo, o lo copio inventándolo. Preguntarse de paso si no será eso la literatura)".

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  • Roberto Bolaño (1953-2003), en Los detectives salvajes (1998): 

... Ya está todo dicho. Y ahora, algunas diferencias entre maricas y maricones. Los primeros piden hasta en sueños una verga de treinta centímetros que los abra y fecunde, pero a la hora de la verdad les cuesta Dios y ayuda encamarse con sus padrotes del alma. Los maricones, en cambio, pareciera que vivan permanentemente con una estaca removiéndoles las entrañas y cuando se miran en un espejo (acto que aman y odian con toda su alma) descubren en sus propios ojos hundidos la identidad del Chulo de la Muerte. El chulo, para maricones y maricas, es la palabra que atraviesa ilesa los dominios de la nada (o del silencio o de la otredad). Por lo demás, y con buena voluntad, nada impide que maricas y maricones sean buenos amigos, se plagien con finura, se critiquen o se alaben, se publiquen o se oculten mutuamente en el furibundo y moribundo país de las letras".

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  • Agustín Cerezales (1953- ), “Apuntes fuera de lugar”, en Escritores ante el espejo. Estudio de la creatividad literaria,  [1997]: 

“... Lo nunca visto, lo inaudito, viene siendo la zanahoria del burro de la sensibilidad moderna. En la andadura de cualquier escritor actual, la siga o no la siga, le guste o no le guste, dicha zanahoria está presente. Y en el habla coloquial es frecuente ver asociada dicha “novedad” con la idea de “originalidad”. Como tantos lugares comunes, encierra un equívoco, una verdad y su sombra: ¿no es la novedad fruto del afán por su contrario; de la imitación, de la búsqueda del origen, de lo genuino?
    Los antiguos predicaban la imitación de los grandes modelos, en la convicción de que sólo así podía abrirse paso una palabra nueva. Nada hay en la vida que no se repita con variaciones, y nada hay que se repita exactamente. Las vanguardias pretendieron romper con la tradición. No está hecho el balance de resultados, pero hay serias dudas de que la ética transgresora haya generado más obras realmente originales que la ética reverencial.
    En este capítulo habría que incluir el tema misterioso de las influencias, de las afinidades y hasta del plagio”.

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  • Pepe Monteserín (1952-), La conferencia. El plagio sostenible, pág. 185-186, Lengua de Trapo, Madrid [2006] 

Mestizajes, préstamos, cruzamientos facsímiles..., todos los escritores copiamos, nos inspiramos, parafraseamos, reiteramos, corroboramos, nos asemejamos, nos identificamos, continuamos, falsificamos, deslizamos un mimotexto, generalizamos, particularizamos cosas de otros, intertextualizamos, reinventamos, redescubrimos, reivindicamos, asimilamos, arreglamos, recolpilamos, reflejamos interpretamos (...) metatextualizamos, architextualizamos, hipertextualizamos, hacemos un pastiche, travestimos un hipotexto (...), trasuntamos, transcribimos más o menos literalmente, fusilamos, homenajeamos, ironizamos sobre el topos, a veces para contradecir lugares originales. Todos hacemos guiños, simulamos, caricaturizamos, parodiamos, emulamos, nos contagiamos, tratamos de empatar, calcamos, hacemos la segunda, imitamos muy de cerca, o lo hacemos de modo menos literal, menos superficial, reimitamos después de apropiarnos, como dijo Quintiliano, de la fuerza y espíritu del modelo. Los etólogos lo llaman conciencia colectiva. Perseguimos la armonia de otros, nos guiamos, hacemos un remake, componemos un refrito, colamos un remedo, coproducimos, interlineamos, adeudamos más o menos solapadamente. A menudo reescribimos cambiando el punto de vista, reivindicando al malo, o continuamos la obra (...) Caminamos en paralelo, tomamos referencias, dialogamos con los clásicos o con los modernos, recatamos, escribimos novela sobre novela un palimpsesto interminable; coincidimos de buena de fe, adulteramos y usurpamos. Casualidades aparte. Y plagiamos también de la manera más grosera: primero traducimos, luego imitamos en nuestro idioma y, finalmente, lo emulamos."

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  • Andrés Trapiello (1953-), "Plagio", en El arca de las palabras, pág. 182, Fundación José Manuel Lara, Sevilla [2006]: 

El plagio es metafísicamente imposible, como no se puede plagiar la vida. Puede uno copiar y falsificar algo, pero no puede crearlo dos veces".

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“Es un caso sencillo (Prado). Hoy, madrugada del jueves, ya completamente viernes (García Montero), me siento a escribir este artículo que ahora ustedes leen el jueves siguiente, y no sé -sólo sé que nada sé: lo dijo un griego-, qué quieren que les diga, es como que después de las últimas noticias me costara más hacer el esfuerzo de decirles algo, como si el arte fuera largo y además no importase (Machado, uno de los dos). Estos días leí la prensa, miré los muros de la patria mía (Quevedo), pensé en mi artículo y me dije: preferiría no hacerlo (Melville). O mejor dicho preferiría copiarlo, ya que de todos modos en alguna parte estará escrito letra por letra (la idea es de Borges) y además en el periódico me pagarán de todas maneras (Groucho Marx, creo) mi modesto sueldo. (...)
Pues no, no es justo. ¿Lo he dicho ya? Pero es que hay golpes en la vida, tan fuertes, ¡yo no sé (Vallejo)! Para qué tanto trabajo, si por fin ha llegado el Intertexto.
Total, el lector no nota nada.
Ah. Y muchas gracias a mi buen amigo X, a quien debo íntegro este artículo."

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