El Plagio en la Ficción Magritte - Autorretrato


    Un pintor que utiliza a otro de "negro" para lograr la obra maestra que le consiga la gloria postuma, haciendo pasar un cuadro suyo como el eslabón perdido que explicaría, en la obra de Goya, la diferencia entre el pintor de la corte y el creador de los Disparates y el Coloso. Novela que reflexiona, en un ambiente sombrío y corrupto, sobre las supercherías y el fetichismo en el arte, el papel de la crítica y del mercado, la posición marginal del artista y la genialidad. 

    Obabakoak se compone de 26 relatos independientes insertados en un marco narrativo común. El libro esta dividido en tres partes ("Infancias", "Nueve palabras en honor de Villamediana" y "En busca de la última palabra"), en la segunda el hilo conductor es dado por el  viaje de dos amigos a Obaba que van a visitar al tío de uno de ellos, en la sobremesa, se hilvanan reflexiones literarias con las correspodientes narraciones que las ilustran. El tio sostiene que toda  la literatura moderna es plagio y cuenta varias apólogos a propósito. Como toda literatura es plagio, cada escritor esta obligado a repetir lo que ya se dijo. No obstante, para que el plagio sea exitoso, se deben observar varias reglas fundamentales:
1) Tomar un texto clásico que ya nadie lee.
2) Pasarlo a otro tiempo y otro lugar.
3) Cambiar los nombres propios y la persona del relato.
4) Enmascarar la narración de tal manera que los perezosos periodistas, dedicados a una árida y obsoleta actividad, no lo reconozcan.
    Esta defensa de la intertextualidad absoluta, sobre la inectulabilidad del plagio, concluye que todos los cuentos son variaciones de un único cuento, y pone como ejemplo un relato persa sufí, el cual B. Atxaga parece haber sacado de Borges, quien a su  vez confiesa haberla sacado de Jean Cocteau. Al parecer, en 1995 se produjo un pequeño escándalo en Holanda, cuando se hizo público que un poema de Pieter van Eyck, verdadero emblema nacional, no era más que una traducción de la versión de J. L. Borges.

    Un profesor de universidad y reconocido crítico literario (con derecho a columna en el suplemento literario semanal), es además un escritor frustrado que no duda en recurrir a la suplantación y el robo literarios para lograr el éxito. En esta novela de suspense y sátira, J. A. Mañas explora los dos sentidos del término "plagio" en español: el secuestro de personas y de textos.

    Los autores, uno de los cuales es integrante del trío Les Luthiers, escribieron esta obra a "cuatro manos", extremadamente satírica y paródica, con las colaboraciones involuntarias de F. Kafka, M. de Cervantes Saavedra, G. García Márquez, J. Cortázar, el Marqués de Sade, G. Flaubert, R. L. Stevenson, H. Melville, A. C. Doyle, A. Dumas sr., M. Proust, entre otros autores. La novela narra las peripecias y tribulaciones de Lucas Modím de Bastos -"un tal Lucas"- para escribir una novela en el plazo de una semana, con el único objetivo de conquistar a la bella y caprichosa Michelle, aquejada de una incurable ninfomanía por los literatos. Dada su incapacidad para escribir, Lucas recurre al plagio de "corte y pega" con un éxito insospechado que le llevará a ganar prestigiosos certámenes e incluso el Premio Nóbel. Para muestra de su técnica, he aquí su primer párrafo-collage: "En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme, frente al pelotón de fusilamiento el corornel Aureliano Buendía había de  recordar aquella tarde en que, al despertar de un sueño agitado, Gregorio Samsa se encontró en su cama transformado en un horrible insecto".

    El hispanista y traductor, Claude Bleton, logra darle la vuelta al adagio itálico de "traduttore: tradittore", con esta su primera novela, en la que, con una ironía cruel, cuenta la vida de un traductor con una vocación frustrada por la escritura, que tras adquirir una posición dentro del Hispanismo francés, empieza reescribiendo las obras que traduce para acomodarlas al gusto francés, y termina por escribir las traducciones sin tener el original, por lo que se ve obligado a buscar al escritor hispánico que le quiera escribir las obras que supuestamente traduce.
    José Buelves, peón técnico de profesión, lector incombustible, autodidacta empedernido, recibe el encargo de pronunciar una conferencia en el ateneo local sobre el sueño y el despertar en las primeras líneas de los textos literarios (de novelas, el género lírico descartado). En la novela, asistimos a la conferencia y, a través de flash-backs, a la docena de días que la precedieron y en las que el protagonista la preparó. Durante su larga disertación, el conferenciante hace un repaso de la historia de la literatura como un "gran plagio universal" , tesis que hilvana con citas de los comienzos de novelas de su extensa y ecléctica biblioteca personal. El libro, pues, expone una praxis activa de la apropiación de textos ajenos, mediante la interpolación de fragmentos y modulaciones de "frases célebres", sin llegar no obstante a una apología absoluta del plagio, dado que la sátira suaviza la ejemplaridad del texto, y el "plagio" cometido en la ficción por Buelves no es tal en la novela de Monteserín, que es marcadamente "original" y "creativa", y en absoluto parasitaria de los textos de los que pretende depender. La mezcla de ficción y realidad, de novela y ensayo (la obra ganó un concurso bajo la segunda rúbrica), sirve para confeccionar una suerte de Florilegio de  comienzos de novela y un  catálogo desordenado de "Plagiarios ilustres".
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