Poema original (fragmento)
Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo,
algunas hojas verdes le han salido.
¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.
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Extensión por definición mediante el DRAE
Al árbol del tiempo pasado, con tronco robusto y derecho,
de corteza gruesa y resquebrajada,
y en su mitad podrido,
por las lluvias de abril, la luz y el calor y el influjo de mayo,
algunas hojas elípticas, trasovadas, aserradas por el
margen,
ásperas y lampiñas por la haz, lisas y vellosas por el envés
y verdes por ambas caras, en hacecillos sobre las ramas,
le han salido.
¡El olmo centenario en la elevación natural de terreno
que roza blanda y suavemente el Duero!
Unas plantas briofitas tirando a amarillo
le deslustran la exterioridad parecida al color de la leche
o la nieve
al tallo fuerte lleno de carcoma y de la parte más menuda
y deshecha de la tierra muy seca,
que con cualquier movimiento se levanta en el aire.
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